En 2025, astrónomos del sistema de detección ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) descubrieron un objeto que dejó sin aliento a la comunidad científica: el cometa 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar confirmado que llega a nuestro Sistema Solar, después de ‘Oumuamua y Borisov. Su órbita hiperbólica confirmó su origen ajeno al Sol: viene desde otra región de la galaxia y, tras su paso fugaz, continuará su viaje hacia el infinito.

Las primeras observaciones realizadas por la NASA, la ESA y el Telescopio Espacial Hubble revelan un núcleo pequeño rodeado por una brillante coma de gas y polvo. Lo más sorprendente es que presenta signos de actividad y liberación de compuestos volátiles, incluso a grandes distancias del Sol, algo inusual para un cometa recién llegado del espacio interestelar. Estos hallazgos sugieren que 3I/ATLAS conserva material primitivo formado alrededor de otra estrella, lo que ofrece una oportunidad única para estudiar la composición de sistemas planetarios distintos al nuestro.

Los astrónomos de todo el mundo están siguiendo su trayectoria para entender su estructura, brillo y posible contenido orgánico. Cada nueva observación de 3I/ATLAS abre una ventana al origen de los cometas, la formación de planetas y la posibilidad de que los ingredientes de la vida viajen entre las estrellas.
Este raro visitante cósmico no solo despierta curiosidad científica, sino también una profunda reflexión sobre nuestro lugar en el universo. 3I/ATLAS es un recordatorio de que no estamos aislados, sino conectados con una vasta red de mundos que comparten el mismo polvo estelar.