La frágil tregua en la Franja de Gaza atraviesa uno de sus momentos más críticos este lunes 20 de octubre, luego de una serie de ataques que amenazan con romper el acuerdo alcanzado hace poco más de una semana entre Israel y Hamás.
Durante la noche del domingo, un ataque en la zona de Rafá, al sur de Gaza, dejó dos soldados israelíes muertos. El gobierno de Israel responsabilizó directamente a Hamás, calificando el hecho como una violación “inaceptable” del alto al fuego. Por su parte, el grupo palestino negó cualquier participación en el incidente, aunque admitió que otras facciones armadas podrían haber actuado por cuenta propia.

En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron una serie de ataques aéreos sobre distintos puntos del enclave, dejando al menos 26 muertos, entre ellos mujeres y niños, según fuentes del Ministerio de Salud en Gaza. Tras los bombardeos, Israel suspendió temporalmente la entrada de ayuda humanitaria, aunque más tarde anunció su reanudación con mediación de Estados Unidos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que el objetivo de su gobierno sigue siendo “desarmar a Hamás y desmilitarizar Gaza”, afirmando que “la paz solo será posible cuando el terrorismo deje de ser una amenaza para Israel y la región”.
Mientras tanto, una delegación estadounidense encabezada por Jared Kushner arribó a Israel este lunes para sostener reuniones de emergencia con las autoridades israelíes y palestinas. Washington busca estabilizar la tregua y evitar una nueva escalada que podría desatar otro conflicto de gran magnitud en Medio Oriente.

El alto al fuego, vigente desde el 10 de octubre, fue mediado por Estados Unidos y Egipto tras meses de enfrentamientos que dejaron miles de muertos y un panorama devastador en Gaza. Sin embargo, las tensiones internas entre las distintas facciones palestinas, sumadas al bloqueo israelí y a la crisis humanitaria, han dificultado el cumplimiento pleno del acuerdo.
Analistas advierten que si no se controla la situación en las próximas horas, el cese de hostilidades podría colapsar por completo. La suspensión de ayuda, el aumento de las víctimas civiles y las declaraciones cruzadas han elevado el riesgo de que el conflicto retome su curso más violento.
Por ahora, la tregua se mantiene sobre un hilo. Gaza sigue bajo alerta, la comunidad internacional observa con cautela y miles de familias palestinas permanecen atrapadas entre la incertidumbre, la devastación y la esperanza de que la paz —al menos por esta vez— no se desvanezca.