La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo en Tijuana, Baja California, a Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), acusado de ser el segundo tirador en el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en la colonia Lomas Taurinas.

Sánchez Ortega, quien formaba parte del equipo de seguridad de Colosio, ya había sido arrestado poco después del crimen, pero fue liberado por falta de pruebas. Sin embargo, nuevas investigaciones revelaron que portaba ropa manchada con sangre de Colosio y dio positivo a la prueba de rodizonato de sodio, que detecta residuos de disparo de arma de fuego.
La FGR sostiene que su liberación en los noventa fue resultado de un encubrimiento, en el que habría intervenido Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del CISEN.
El exfuncionario fue capturado el pasado 8 de noviembre en la colonia Los Reyes, en Tijuana, y será trasladado a la Ciudad de México para rendir declaración.

Contexto del caso
Durante tres décadas, la versión oficial señaló a Mario Aburto Martínez como el único responsable del magnicidio. No obstante, la FGR reabrió en 2024 la línea de investigación que apunta a la participación de un segundo tirador y a una posible operación de Estado detrás del asesinato.
El caso Colosio marcó un antes y un después en la historia política de México. Su reapertura revive preguntas sobre la actuación de las instituciones de seguridad y justicia de la época.
Lo que viene
Sánchez Ortega será presentado ante un juez federal.
La FGR presentará las nuevas pruebas que vinculan al exagente con el crimen.
Se espera que se determinen responsabilidades por el presunto encubrimiento institucional.