Los más recientes informes de organismos como la United Nations Environment Programme (UNEP) y la World Meteorological Organization (WMO) revelan que el planeta está más cerca que nunca de superar los límites que separarían una crisis climática manejable de daños irreversibles.
¿Qué dicen los datos?
Las emisiones globales de gases de efecto invernadero aumentaron un 2.3 % en 2024, lo cual aleja aún más la posibilidad de mantener el aumento de temperatura por debajo de los 1.5 °C respecto a la era preindustrial.
Las temperaturas en 2023-2025 podrían posicionarse como las más altas jamás registradas, y la agencia WMO advierte que esa “racha” de calor marca un punto crítico.
Los estudios indican que ya podrían haberse cruzado algunos “límites de tolerancia” para ecosistemas clave, lo que reduciría drásticamente la capacidad de recuperación de la Tierra.

¿Por qué es urgente actuar?
Cada año de demora en una reducción concreta de emisiones significa:
Más sequías, incendios, pérdidas agrícolas y migraciones forzadas.
Riesgo mayor de que ciertos cambios sean automáticamente irreversibles (por ejemplo, derretimiento de glaciares, desaparición de hábitats).
Un “presupuesto de carbono” cada vez más reducido que limita las opciones para evitar lo más grave.

¿Qué se está proponiendo?
Los informes coinciden en que, aunque la meta de 1.5 °C sigue siendo técnicamente viable, requiere acción inmediata, ambiciosa y a gran escala:
- Transición acelerada a energías limpias.
- Reducción rápida de emisiones de metano y CO₂.
- Esfuerzos simultáneos para restaurar ecosistemas que actúan como sumideros de carbono.
Este momento no es una simple advertencia — es una llamada a actuar. Las decisiones que se tomen hoy definirán el tipo de mundo que dejaremos a las próximas generaciones.