El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y representantes del sector gasolinero formalizaron la renovación del acuerdo voluntario para mantener la estabilidad en los precios de los combustibles, como parte de la estrategia para proteger el poder adquisitivo de las familias mexicanas ante las presiones inflacionarias de los mercados energéticos internacionales.
¿Qué contempla el acuerdo?
El esquema renovado establece compromisos concretos en dos combustibles clave:
Gasolina regular (Magna). El litro se comercializará por debajo de los 24 pesos como precio de referencia, manteniendo el techo que ha operado durante los últimos meses.
Diésel. El precio se sostendrá alrededor de los 27 pesos por litro, con el objetivo de amortiguar los costos logísticos y de transporte que impactan directamente en el precio final de una amplia cadena de bienes y servicios.
¿Es obligatorio para todas las gasolineras?
No. El esquema opera bajo un carácter voluntario, basado en la colaboración de la mayoría de las estaciones de servicio y marcas participantes en el país. Eso significa que los precios exactos pueden registrar variaciones según la zona geográfica, la estación y la logística particular de cada punto de venta.
La recomendación es verificar el precio antes de cargar y, de encontrar diferencias significativas, identificar las estaciones adheridas al acuerdo en la región.
El objetivo de fondo: frenar la inflación en el gasto cotidiano
La medida da continuidad a una estrategia más amplia orientada a combatir la carestía y evitar que los vaivenes de los mercados energéticos internacionales se trasladen de forma abrupta al bolsillo de los hogares mexicanos. El precio de los combustibles tiene un efecto cascada sobre el transporte, la distribución de alimentos y una amplia gama de productos de consumo diario, por lo que su estabilización incide directamente en la inflación general.