La senadora hidalguense Simey Olvera Bautista fue removida este martes de la secretaría de la Mesa Directiva del Senado, apenas ocho días después de haber sido designada para el cargo, en medio de la polémica que generó su segundo informe de labores en Ixmiquilpan, donde apareció junto a una imitadora caracterizada como la presidenta Claudia Sheinbaum.
El evento que desencadenó la remoción ocurrió el 27 de agosto en Ixmiquilpan, Hidalgo, durante el cierre de la gira estatal de asambleas informativas de Olvera. La senadora morenista apareció en el escenario junto a la actriz y comediante Tamara Henaine, conocida por su personaje “Claudita”, caracterizada con la vestimenta, peinado y estilo de la mandataria federal. Henaine tomó el micrófono y ofreció un discurso ante los asistentes en el que presentó a Olvera como “una mujer de lucha, resiliente y valiente”, mientras ambas posaron formando un corazón con las manos ante las cámaras. El acto fue captado en video y se viralizó de inmediato en redes sociales.
La consecuencia: fuera en ocho días
Simey Olvera había sido incorporada como secretaria de la Mesa Directiva del Senado para el tercer año de la LXVI Legislatura. La remoción ocurrió apenas ocho días después de esa designación, en medio de la polémica generada por su informe en Ixmiquilpan. Su lugar fue ocupado de inmediato por la también senadora morenista Claudia Tello Espinoza. Hasta el cierre de esta nota, ni Morena ni la propia Olvera habían emitido un pronunciamiento oficial que relacionara explícitamente la remoción con el episodio del informe.
No es la primera polémica de la senadora hidalguense
En meses recientes, Olvera fue criticada tras citar de forma incorrecta una frase histórica atribuida a Benito Juárez durante una intervención en el Senado. El episodio de la imitadora suma un nuevo capítulo a un perfil legislativo que ha generado atención mediática por razones ajenas a su trabajo en comisiones.
El debate de fondo: ¿qué se puede y qué no en un informe legislativo?
La presencia de Henaine abrió también interrogantes sobre el uso de recursos públicos en los informes de labores y los límites entre comunicación política y espectáculo. En redes sociales, las críticas apuntaron tanto a la pertinencia de utilizar la imagen de la presidenta en un acto partidista como al mensaje implícito de avalar una caracterización no oficial de la mandataria. Ninguna disposición legal prohíbe expresamente este tipo de recursos en informes legislativos, pero el efecto político fue inmediato y tangible.