Durante la conferencia del gabinete de Hidalgo, las autoridades pusieron sobre la mesa una cifra que resume uno de los problemas estructurales más persistentes del mercado laboral en el estado: alrededor del 70% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, es decir, sin prestaciones de ley, sin seguridad social y fuera del registro formal de la economía.
El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Hidalgo, Óscar Javier González Hernández, confirmó ese dato al ser cuestionado sobre la meta que se propone alcanzar la administración antes de concluir su periodo. La respuesta fue clara en el diagnóstico, pero esquiva en los compromisos: no se fijó una meta específica de reducción.
La estrategia que plantean
El gobierno hidalguense apuesta por tres frentes para atacar el problema:
Generación de empleo formal. Trabajo coordinado entre la Secretaría del Trabajo y la Secretaría de Desarrollo Económico para atraer nuevas inversiones que generen plazas con prestaciones de ley. Las ferias de empleo y los mecanismos de vinculación laboral también forman parte de este esfuerzo.
Apoyo a emprendedores con condición de formalidad. El secretario de Desarrollo Económico, Carlos Henkel Escorza, señaló que programas como Hidalgo con Potencial y Emprendiendo Paso a Paso exigen que los beneficiarios operen dentro de la formalidad como requisito para acceder a los apoyos. La idea es que la formalización se convierta en una puerta de entrada a más beneficios, no en una carga adicional.
Capacitación y competitividad empresarial. La dependencia también ofrece programas para que los emprendedores conozcan las ventajas concretas de formalizar sus actividades y puedan acceder a servicios gubernamentales que hoy les son inaccesibles.
El reto que nadie menciona: el IMSS no alcanza
González Hernández tocó un punto que suele quedar fuera del debate público: para que más trabajadores se incorporen al sector formal, las instituciones de salud también tienen que crecer. Señaló que una de las propuestas discutidas en una reunión nacional —que posteriormente fue cancelada— planteaba precisamente fortalecer la capacidad del IMSS para atender a quienes accedan a un empleo formal.
Sin esa infraestructura, formalizar a más trabajadores puede convertirse en un compromiso que el sistema de salud no está en condiciones de cumplir.
El dato que queda en el aire
Las autoridades reconocieron la magnitud del desafío. Sin embargo, al cierre de la conferencia no quedó sobre la mesa ninguna cifra concreta: ni un porcentaje de reducción esperado, ni un plazo definido, ni un indicador que permita medir el avance de la estrategia. Un reto de esta escala, sin meta, es difícil de evaluar.