La canícula llegó al Valle del Mezquital con una intensidad que va más allá del malestar térmico. Las familias que sostienen su economía con la producción agropecuaria de traspatio están enfrentando pérdidas concretas: aves enfermas, ganado bajo estrés y una proliferación de insectos nocivos que se dispara con cada día de calor extremo.
El problema en las aves: un parásito que aprovecha el calor
Uno de los golpes más severos lo están recibiendo los criadores de pollos y guajolitos. La combinación de altas temperaturas y baja humedad está propiciando la aparición masiva del gorupor, un ácaro de tamaño diminuto similar a un piojo o pulga, que ataca principalmente a aves jóvenes de postura y doble propósito.
Las consecuencias son directas: debilitamiento de los animales, estrés calórico y, en los casos más críticos, pérdida de crías. Productores de la región ya reportan afectaciones que se traducen en mermas económicas reales para las familias que dependen de esta actividad como fuente de alimento e ingreso.
El ganado también está en riesgo
El sector ganadero no escapa a la presión de la temporada. La acumulación de calor en los corrales favorece la proliferación de moscas y otros vectores que incrementan los focos de infección y exigen una vigilancia sanitaria constante. Sin esa atención, las pérdidas pueden escalar rápidamente.
Lo que están haciendo las familias productoras
Ante la ausencia de condiciones que puedan controlar, las familias han reforzado sus prácticas de mitigación con los recursos disponibles:
Limpieza y saneamiento continuo. Desinfección constante de corrales y manejo adecuado de residuos para interrumpir los ciclos de reproducción de los parásitos.
Control tradicional. Uso de métodos de regulación térmica y ambiental para reducir el impacto de los insectos sobre las aves más vulnerables.
Las recomendaciones de los especialistas
Las autoridades y expertos en sanidad agropecuaria señalan que en esta temporada crítica es fundamental mantener los espacios de crianza bien ventilados, garantizar fuentes limpias de agua para los animales y aplicar controles fitosanitarios oportunos antes de que las pérdidas se acumulen.